Día Internacional de la Mujer: la lucha feminista en la ficción

La reivindicación de que las mujeres somos personas, con todo lo que ello implica, es el objetivo principal de un día como el de hoy en el que, por desgracia, reina la condescendencia en forma de felicitaciones que rezan que merecemos respeto porque somos amorosas madres, delicadas hijas o bonitas hermanas. Nuestra categorización la establece el rol que ocupamos y nuestra legitimación, como poseedoras de un género (en realidad impuesto), proviene de nuestra capacidad para adaptarnos al papel que se nos ha asignado.
Que las mujeres somos personas parece un hecho bastante obvio. Y, sin embargo, no lo es. No deja de ser una evidencia que estamos relegadas a un constante segundo plano en los ámbitos social, profesional y familiar. Y resulta que el mayor de los problemas ni siquiera es ese: el mayor de los problemas es que este hecho fehaciente es constantemente puesto en duda, ocultado e incluso negado. O peor: revestido de naturalidad.
Esto hace que parezca una buena idea anunciar que la normalidad es otra, lo cual, por muy cierto que sea, no deja de antojarse un acto de subversión. Afortunadamente (y sí, ya hemos hablado de esto) el feminismo brilla en la televisión gracias a algunas series creadas y protagonizadas por mujeres muy valientes e inteligentes. Mujeres que se exponen, baluartes de una lucha que nos pertenece a todas. Así que en un día como hoy y atendiendo al panorama televisivo actual, nos apetece hablar de dos series que están siendo emitidas ahora mismo. Dos pedazo de series, concretamente: Girls y The Good Fight.
La primera no necesita presentación ni defensa alguna, pues, a estas alturas, ya todos sabemos que la de Lena Dunham es una de las mejores ficciones de los últimos años y uno de los shows feministas más relevantes de la última década. En esta temporada ­—con la que tristemente se despide—, la sobresaliente e inteligentísima escritora (y directora, y productora y actriz) ha logrado vigorizar aún más su mensaje gracias a un tono más sofisticado que refleja su madurez. Lo que Lena Dunham exhibe en su serie es un conjunto de reivindicaciones que suscitan reflexiones necesarias y muy profundas, poniendo énfasis en aquellos asuntos, de índole muy diversa, que amenazan con cortarnos las alas a las mujeres. Especialmente a las mujeres jóvenes. Y es que Girls nos ofrece un espejo en el que mirarnos. Uno realista. Uno que nos devuelve la imagen que nos corresponde y que se aleja de la visión distorsionada con la que habitualmente nos asfixian los medios de comunicación.
La última temporada de Girls tiene visos de convertirse en un ejercicio de escritura perfecta. Con un tono desencantado, su autora aborda la crisis de los treinta años (porque sí, esto existe) y trata temas muy interesantes de manera brillante. Es especialmente destacable el episodio “American Bitch”, que se centra en el, en apariencia, complejo asunto del consentimiento. En apenas media hora, podemos asistir al proceso en el que una mujer inteligente y feminista, segura de sus ideas y dueña de su cuerpo, es sutilmente convertida en víctima de abusos sexuales. Porque, al final, el machismo (casi) siempre se impone.
En cuanto a The Good Fight, el spin off de The Good Wife, solo cabe decir que merece la pena por el simple hecho de estar protagonizada por tres mujeres cuyas características las relegarían, en cualquier otra ficción, a un plano totalmente secundario: una sexagenaria, una mujer negra y una lesbiana. Porque en otro producto ellas jamás gozarían de individualidad, jamás serían presentadas como personas independientes sino que sus apariciones estarían justificadas por roles asignados (y, probablemente, al servicio de hombres): madre de, amiga de, novia de, hija de. Que sea revolucionario que un show presente estas tres protagonistas es realmente desolador. Pero, al mismo tiempo, es esperanzador que por fin ocurra.
Hoy es un día para reivindicar, para hacer visible nuestra lucha por redefinir lo femenino, para mostrar que seguimos en la resistencia, para reclamar nuestra individualidad. Lena Dunham lo hace. Diane Lockhart lo hace. Y nosotras también. Hoy y todos los días.

“Fight the fight”.

 

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