The Affair: intriga emocional in crescendo

captura-de-pantalla-2017-01-15-a-las-22-11-21The Affair comenzaba narrando la historia de un hombre y de una mujer que se conocían por casualidad. No habían hecho planes, no se habían buscado y no habían decidido enamorarse. Pero lo hacían, provocando, a través de una relación imprevista, el cruce entre la vida de cuatro personas, de dos parejas, de dos historias construidas a lo largo de años de planes y de conversaciones acerca del futuro. The Affair comenzaba hace tres temporadas con lo que podríamos considerar un lugar común: una relación que surge de una infidelidad que deja dos parejas rotas; si bien lo hacía utilizando un recurso narrativo que la dotaba de mayor originalidad: el de mostrar una misma historia desde las diferentes perspectivas de sus protagonistas. Allison y Noah focalizaban, según su experiencia subjetiva, los hechos acontecidos entre ellos.
Este modo de presentar la historia nos atrajo al ofrecernos el placer de observar el mismo relato desde diferentes ángulos, proporcionándonos unas deliciosas dosis de ambigüedad. En este sentido, es curioso ver cómo divergen las conversaciones, las conductas o determinados matices de los acontecimientos, pero es más llamativo aún cómo difieren las apreciaciones de los protagonistas sobre su lenguaje corporal o incluso su vestuario: Noah percibe a Allison como una mujer con una sensualidad desbordante que, en la versión de ella, en su visión sobre sí misma, no figura por ninguna parte. Sin embargo, el recurso narrativo que caracteriza la serie tiene una parte negativa que se hizo patente, sobre todo, hacia el final de su primera temporada: se presta al desarrollo de un guión tramposo.
No obstante, dos años y varios capítulos después de aquel comienzo, podemos comenzar a considerar The Affair como una de esas series que crece en cada entrega. Lo hizo en la segunda incorporando más puntos de vista al relato (los de las ex parejas) y en la tercera consolidando un universo femenino muy interesante.
The Affair es un retrato de personajes, un intento por ahondar en la felicidad e infelicidad de unascaptura-de-pantalla-2017-01-15-a-las-22-11-57 personas cuyos infinitos matices nos confunden a la hora de emitir juicios de valor. En The Affair no hay buenos ni malos, hay seres humanos acertando y equivocándose, buscando desesperadamente algo auténtico dentro y fuera de sí mismos y haciéndose daño en el intento. Cuando parece fácil odiar a Noah, nos encontramos compadeciéndolo; cuando estamos convencidos de la fragilidad de Allison, descubrimos su fortaleza; cuando creemos entender a Jackson, ocurre algo que nos confunde sobre aquello que lo motiva. Y, después, está Helen: maravillosa contradicción.
El proceso de profundización en los personajes de este show está, además, en sintonía con un gran manejo de la intriga y del suspense, generando un misterio que va más allá de los acontecimientos para centrarse en las emociones. Porque, al final, The Affair es una serie sobre un grupo de personas que desean amar y ser amadas. El problema es que nadie les ha enseñado cómo hacerlo. Y ahí es cuando, tal vez, terminen por descubrirse solas.

 

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