Espectador/a compulsivo/a vs. espectador/a paciente. ¿Cuál eres tú?

Hubo un tiempo no tan lejano —pero sí mucho más incómodo— en el cual todos los espectadores de ficción seriada estábamos obligados a la resignación de la espera semanal, que convertía el tiempo entre capítulo y capítulo en una especie de tortura generadora de una ansiedad extrema. El consumo de una serie estaba, así, condicionado por la programación televisiva. No había opción: o eras espectador paciente o, simplemente, no eras espectador.
captura-de-pantalla-2016-10-11-a-las-19-21-16¿Qué pasa en los tiempos que corren? Pues que el medio de comunicación de masas por excelencia, estableciendo una potente alianza con las nuevas tecnologías y, especialmente, con Internet, nos ha otorgado una mayor capacidad de decisión sobre nuestras experiencias de consumo. Nuestros antaño pobres intentos de ver algo cuando nosotros queríamos con la ayuda de los vídeos programables, han dado paso a una nueva dinámica en la que no solo decidimos el momento sino también el lugar y el soporte. Las combinaciones posibles son muchas: en el sofá con mi sistema de VOD, en el tren con mi tablet, en el avión con mi portátil, en el metro con mi móvil…Y es más: la agonía de la espera, en muchas ocasiones, se ha acabado. Varias son las plataformas que ofrecen temporadas de series completas para que nuestra ansiedad entre capítulo y capítulo se disipe en un minuto a través de un click. También los estrenos han cambiado en muchos casos y, así, Netflix, por ejemplo, pone a nuestra disposición todos los capítulos de sus nuevas series de golpe. Y aquí viene lo interesante: como si de un buffet libre se tratase dejan a nuestro criterio decidir si nos pegamos o no un atracón. ¿Ha mutado el que en su momento fue espectador paciente en espectador compulsivo? No siempre y no en todos los casos. De hecho, podemos afirmar rotundamente que, en la actualidad, ambos especímenes conviven (sin entenderse demasiado). Veamos cuáles son sus rasgos distintivos:
– El espectador compulsivo: es fácilmente reconocible por su capacidad para devorar un capítulo tras otro con un apremio incontrolable. Es esa persona que, cuando le recomiendas una serie, te pregunta “¿pero ya terminó?, ¿está completa en algún sitio?” y, por si te quedan dudas, añade “es que no me gusta esperar”. El espectador compulsivo es incluso conocido por su rechazo a engancharse a una serie que no ha concluido. Es ése o ésa que se ha visto la nueva temporada de House of Cards en un fin de semana. ¿Su mayor desventaja? Que su voracidad hace que la espera entre temporadas (y ésta sí es inevitable en el caso de las series que no han finalizado) se haga mucho más larga.
– El espectador paciente: es, ni más ni menos, el que, por una suerte de placer masoquista, disfruta de la agonía de la espera. Se caracteriza por tomarse su tiempo entre capítulo y capítulo y por reprimir sus ganas de ver más con tal de alargar su período de convivencia con la serie. ¿Su desventaja? Está a merced de los spoilers.
En mi caso, me reconozco de forma instantánea en el segundo grupo. Mi contención, os digo, es admirable. Tardé meses en terminar de ver Jessica Jones, disfruto esperando el nuevo capítulo de The Walking Dead cada semana y no hay cliffhanger que pueda conmigo. Tengo Netflix y me encanta la libertad del dónde y del cuándo, pero todo ese buffet increíble que me ofrece lo convierto en pequeñas raciones de placer. Soy como el pequeño Charlie dando mordisquitos a sus chocolatinas Wonka. Aunque yo ya tenga la fábrica entera.
¿Y tú? ¿Qué tipo de espectador/a eres?

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s