La ficción televisiva después del 11-S

El skyline de NYC, unido a la producción cinematográfica y televisiva desde que el cine es cine y la tele es tele, sufrió hace ya quince años una embestida que lo desfiguró, creando una cicatriz que lleva el nombre de miles de víctimas y que cambió profundamente la psicología estadounidense.
Los sentimientos asociadas al sueño americano y la sensación de seguridad de las ciudadanos se derrumbaba entre el humo de unas imágenes que, por causa de nuestro amplio bagaje audiovisual, recibíamos con una sensación de irrealidad a través de las pantallas que, en mejores ocasiones, nos habían transmitido ficción.

Fueron muchas las series que se vieron obligadas a eliminar escenas o imágenes susceptibles de herir sensibilidades, como fue el caso de Friends, que cambió por completo una trama en la que Monica y Chandler eran retenidos en el aeropuerto después de que el segundo bromeara sobre el hecho de que tenía una bomba; o Los Soprano, donde la imagen de las Torres Gemelas fue eliminada de su icónica secuencia de apertura.

captura-de-pantalla-2016-09-11-a-las-19-22-58Hubo, por otro lado, ficciones que incorporaron en sus tramas referencias a los atentados al poco tiempo de que se produjesen. Uno de los ejemplos más comentados en este sentido es el de la alabada serie política El ala Oeste de la Casa Blanca, donde un siempre comprometido Aaron Sorkin incluyó un episodio (“Isaac and Ismael”) que, si bien no retrataba de modo directo los hechos, presentaba unas tramas que servían como metáforas para reflexionar sobre la ideología misma de los atentados. Mientras, Turno de guardia, abría su tercera temporada con un episodio protagonizado por los testimonios de miembros reales del personal del servicio de emergencias que intervino en las labores de rescate ese fatídico día (en “In Their Own Words”). Por su lado, South Park emitía unos meses después el episodio “Osama Bin Laden Has Farty Pants”, en el que se parodiaban los hechos relativos al atentado contra las Torres Gemelas.

Otras series incluyeron posteriormente alusiones directas al 11-S, acercando personajes en cuya psicología estaban integradas las secuelas de la tragedia: el protagonista de CSI: NY había perdido a su mujer en los atentados y el de Rubicon a su familia. Ésta última ficción conecta, además, con el discurso conspiranoico que surgió tras los ataques. Al mismo tiempo, Fringe, mostraba un universo paralelo en el que el 11-S nunca había ocurrido y donde se exploraban, además, otros cambios históricos.

Aspectos concretos de la sociedad post 11-S fueron reflejados de distinto modo por las series. Elcaptura-de-pantalla-2016-09-11-a-las-19-23-34 arraigado sentimiento de justicia del pueblo estadounidense (en algunas ocasiones deformado) condujo al debate sobre la tortura en series como 24 y Homeland (esta última bastante crítica con la política internacional de los EE.UU.), que muestran una visión muy diferente del tradicional “héroe americano”, que esta vez se presenta como un juguete roto que, pese a su efectividad, posee una dudosa moralidad y una decadencia psicológica importante. Estas dos series exponen también, junto con Person of Interest, otro aspecto resaltable de la sociedad post 11-S: aquel relacionado con las libertades individuales. Porque el ciudadano estadounidense, acérrimo defensor de unos derechos y libertades que vio atacados en los atentados, termina por incurrir en la contradicción de temer perder su libertad hasta tal punto que termina “cediéndola” a un sistema de vigilancia que la vulnera. En este sentido es también muy interesante The Good Wife, que, en su empeño por conectar siempre con la actualidad, presenta unas interesantísimas tramas relacionadas con la NSA e incluso un personaje inspirado en Edward Snowden.

captura-de-pantalla-2016-09-11-a-las-19-25-13Pero más allá de estas referencias directas, han surgido otras series que, sin acercarse al tema abiertamente, funcionan como contenedores o proyectores de la psicología estadounidense post 11-S y que se centran en la conciencia de vulnerabilidad que impera en su sociedad tras los ataques. En este sentido, The Walking Dead podría beber de la sensación apocalíptica desarrollada a raíz de la tragedia. En la serie podemos ver así un grupo de personajes que han perdido mucho y que se esfuerzan por sobrevivir tras ver desmoronarse sus vidas y ver caer la sociedad en la que se sentían seguros, lo cual los obliga a reconstruir su modo de relacionarse. Pero un ejemplo mucho más claro sería el de The Leftovers, que ahonda en las consecuencias de una tragedia colectiva ante la que los ciudadanos no encuentran explicación y que les abre los ojos ante su propia fragilidad. La serie explora el modo en el que los diferentes personajes se enfrentan a un cambio de paradigma en sus vidas, cuyas rutinas (banalidades incluidas) se han desvanecido para enfocarse hacia lo transcendental.

Cuando los terroristas atacaron las Torres Gemelas no estaban destruyendo únicamente un símbolo de poder de los EE.UU. sino que estaban cambiando también nuestro imaginario colectivo, uno que había sido construido gracias a la ficción y que una horrenda realidad sustituyó para siempre.
Y así, después de tan tremenda atrocidad, la ficción volvió a tomar de la mano a la realidad y, nutriéndose de ella, nos entregó historias que mostraban aquello en lo que la vida se había transformado.

 

 

 

 

 

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