Spoilers: ¿dónde está el límite?

Todos hemos vivido en nuestras carnes el destripamiento sin piedad del argumento de alguna obra (literaria, cinematográfica, televisiva…) que nos deja con un rabia interna capaz de destruir Vulcano. Mucho antes de incorporar en nuestro lenguaje la aterradora palabra spoiler ya sabíamos lo que era. El miedo a conocer los detalles de una narración antes de presenciarlos por nosotros mismos forma, al fin y al cabo, parte de nuestra experiencia como receptores (lectores o espectadores).

Pero ahora que el término spoiler cobra más fuerza gracias a o por culpa de internet nos encontramos con que éste no es un concepto cerrado. Y es que resulta que lo que es spoiler para mí puede no serlo para ti o, lo que es lo mismo, que cada uno de nosotros fija el límite de lo que considera spoiler.

Y hay más: aunque parezca increíble (a mí desde luego me desconcierta), hay personas que buscan los spoilers y se exponen a ellos voluntariamente, ávidos de información sobre sus ficciones favoritas. ¡Si hasta está probada la existencia de gente que es inmune a ellos y a la que no les importa conocer de antemano detalles de las tramas! Increíble pero cierto.

Captura de pantalla 2016-09-02 a las 16.03.51Para el resto de los mortales, los spoilers son algo temible que puede estropear nuestra experiencia de consumo. ¿Una obra pierde su sentido si conocemos ciertas cosas previamente? No, pero pierde propiedades y hace que muchos sintamos que nuestro viaje como receptores es incompleto. Mi serie, mi libro y mi película favorita han sido concebidos para que yo los disfrute con mi ignorancia intacta. Hasta aquí, la mayoría estamos de acuerdo, pero ¿qué es un spoiler? Un spoiler puede adquirir muchas formas diferentes. Un spoiler está “en los ojos que miran”.

Hay personas que restringen el término al descubrimiento de algún dato esencial sobre el argumento deCaptura de pantalla 2016-09-02 a las 16.03.27 una obra. Otras van (vamos) más allá y, rozando la obsesión, sentimos fobia por cualquier dato, por general que sea, relativo a la narración. Y aquí llega mi confesión: para mí los avances de las temporadas de las series son spoilers; los tráilers de las películas, a veces, son spoilers; ¿y los resúmenes de los libros? pues también. Porque esa frase, esa imagen que es utilizada para llamar mi atención me llega fuera de la experiencia de consumo de la obra, me es anticipada y estimula mi capacidad de conjeturar antes de sumergirme en la lectura/visionado. Yo he llegado a desarrollar habilidades propias de una gimnasta olímpica en mis intentos por cambiar de canal cuando emiten los avances de temporada de The Walking Dead, por ejemplo. “¡Lo veré en su momento!”, grito.

Y es que si algo he aprendido es que incluso los hechos reales nos pueden spoilear una ficción. Yo he sido una de las damnificadas por los medios de comunicación cuando estaba empezando The Jinx y he evitado la Wikipedia cuando seguía Making a Murderer, O.J.: Made in America y American Crime Story: The People vs. O.J. Simpson.

Así que recuerda: la próxima vez que hables de una obra con alguien piensa que el concepto spoiler es elástico y que la spoilerfobia existe. ¡Respétala!

 

 

 

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