Sobre el final de `Los Soprano´

Captura de pantalla 2016-06-10 a las 15.24.24Los Soprano finalizó hace hoy nueve años y muchas cosas han pasado desde entonces en la pequeña pantalla (ahora convertida en multipantalla). Aunque su despedida quede ya lejana, sobre todo si hablamos en términos televisivos, los debates sobre algunos aspectos de esta alabada ficción siguen sucediéndose (tenemos que tener en cuenta que estamos hablando de una de las series más estudiadas de los últimos años). De hecho yo, en el pasado mes, he tenido dos conversaciones diferentes en las que ha salido a colación su polémico final.

No hace falta recordar lo que Los Soprano ha supuesto para la historia de la ficción televisiva ni es necesario señalar cómo tras su emisión fueron muchas las series que intentaron seguir su estela. Todo lo que supuso a nivel narrativo, estético o temático ha sido subrayado una y otra vez. Los Soprano es “la serie que lo cambió todo”, nos dicen. Y sí, al menos es una de las series que lo cambió todo.

Teniendo en cuenta esto, no cabía esperar que su final fuese convencional y la lógica se impuso (David Chase así lo quiso) para que su despedida fuese tan inusual como lo fue la obra en su conjunto.

Para hablar de cómo terminó la ficción de mafiosos tenemos que fijarnos en uno de los rasgos más distintivos de la serie: su desinterés por cerrar significados y por ofrecer unas tramas basadas en la cadena de causa y efecto. Como en la vida misma, en Los Soprano ocurrían muchas cosas que no conducían a nada. Pensemos, por ejemplo, en el ruso al que Chris y Paulie deben matar y al que pierden en el bosque, un fugitivo del que nada volvemos a saber y sobre el que la serie no regresa jamás (en “Pine Barrens”: episodio 11, temporada 3). No todo ocurre por una razón y no todo tiene consecuencias narrativas.

Captura de pantalla 2016-06-10 a las 15.24.04Nuestras expectativas como espectadores de ficción se asientan sobre una idea de continuidad y de causalidad que David Chase rechazaba por completo. Y así es como este buen hombre rompía nuestros esquemas. Porque el creador de Los Soprano estaba tan obsesionado con huir de la continuidad que incluso quería que la intro de su serie fuese diferente en cada capítulo. La cadena no se lo permitió y Chase tuvo que conformarse con elegir una canción distinta para los créditos emitidos al término de cada episodio.

Pero volvamos sobre su final. ¿Fue sorprendente? Mucho. ¿Fue polémico? Más aún.

Los espectadores no podíamos más que observar con incredulidad la pantalla en negro porque estábamos acostumbrados a satisfacer nuestro deseo narrativo cuando los finales explicaban todos los acontecimientos ocurridos y cuando teníamos la certeza de saber qué les sucedía con exactitud a los personajes.

Claro que David Chase odiaba la idea de darnos lo que queríamos y lo que suponíamos que iba a pasar, así que resolvió crear una secuencia final brillante, cargada de tensión y con todos los elementos propios del clímax que parecía estar encaminada a resolver la gran incógnita que, en apariencia, planteaba la serie en su despedida: “¿Estamos ante la muerte de Tony Soprano?”. Y ahí llegó la oscuridad, literal y figuradamente. La pantalla en negro nos dejó sin la información deseada.

Captura de pantalla 2016-06-10 a las 15.26.03Mucho se ha discutido sobre el significado de este final. Por la red circulan múltiples teorías que buscan pistas en el decorado o los elementos de atrezo. Algunos concluyen que es muy significativo el hecho de que la familia coma aros de cebolla como si se tratase de la hostia sagrada en una suerte de “última cena”, otros buscan similitudes con El Padrino, algunos se fijan en los presentes en la escena para descubrir al presunto asesino de Tony y confirmar que lo que nos están contando es su muerte…pero tal vez lo que sucede es que David Chase, que nos conoce muy bien, lo tenía todo previsto para que nuestras reacciones fuesen esas ni más ni menos, para que nos volviésemos unos paranoicos que buscan simbolismos en las patatas fritas. Porque quizás, y ésta es, a mi juicio, la opción más probable, Tony Soprano sigue vivo y, del mismo modo que la serie se inició en un punto cualquiera de la vida de sus personajes, se despidió de la misma forma: en un momento más, en una cena en familia donde se discuten problemas cotidianos y se habla de las preocupaciones diarias.

Quizás —y lo interesante es que nunca podremos confirmarlo— la vida sigue para ellos pero nosotros ya no tendremos el privilegio de ver qué dirección toma.

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