Lo que te estás perdiendo si no ves The Good Wife

Captura de pantalla 2016-04-26 a las 19.45.31Seguramente habrás oído o leído en muchas ocasiones que The Good Wife es lo más y que es una de las mejores series de los últimos años. Es probable que tengas algún amigo seriéfilo-plasta (ambos adjetivos suelen ir indisolublemente unidos) que te la haya recomendado hasta la saciedad. Y sí, lo sé porque yo he martilleado a mis amigos hasta el aburrimiento con este show. Lo sé porque yo podría ser tu amiga seriéfilo-plasta.
Empezaré, no obstante, reconociendo una cosa: para el/la que quiere iniciarse en el universo de Alicia Florrick hay una barrera de entrada importante, una barrera de, al menos, nueve o diez episodios sobre los que planea una sospecha que repele a los amantes de las tramas seriales, la sospecha de que nos encontramos ante un procedimental de abogados. Pero las noticias al respecto son buenas: ¡nada más lejos de la realidad!.
Así que una vez admitido esto, os invito a superar ese rechazo con la promesa de que os vais a encontrar MUCHO MÁS. Por ejemplo, lo siguiente:

  • Guiones calculados al milímetro: La serie que parecía partir de una estructura basada en la repetitiva fórmula de los procedimentales deja paso a una obra donde no hay dos capítulos iguales, donde las tramas varían y donde la estructura nunca es fija. Sus guiones se caracterizan por mostrar impactantes y originales comienzos y finales en los capítulos y por prever cuidadosamente sus picos más altos y sus picos más bajos.

  • Alicia Florrick: porque es una diva, nuestra diva. Porque la vemos crecer y seguimos esperando a que se desprenda de esa contención que no nos permite conocerla del todo. Porque a veces pensamos que es la mayor de las valientes y otras veces la mayor de las cobardes.

  • Sus casos judiciales: son variopintos, a menudo excéntricos y siempre interesantísimos. Se disfrutan hasta el punto de plantearse cambiar de profesión solo con tal de poder gritar un “¡protesto, señoría!”.

  • Sofisticación y glamour a raudales: En los despachos, en las casas, en la ropa, en las joyas, en el whisky y el vino, en los tequilas con los que los abogados culminan la jornada laboral…y en la música. Y nosotros, que somos ajenos a todo ese lujo, nos identificamos con ese nivel de pijerío inalcanzable. Nos identificamos gracias a él y muy a pesar de él.

  • Su modo de crecer hasta la sexta temporada: no es fácil para una serie seguir subiendo tras tantas temporadas a un ritmo tan envidiable como el de ésta, dar más de sí misma y darlo mejor. The Good Wife está en constante ascenso hasta su sexta entrega. ¿Cuántos shows pueden decir lo mismo?

  • Su sorprendente reseteo a mediados de su quinta temporada: hay un giro muy inesperado y muy valiente al que no solo la serie sobrevive sino con el que se hace más fuerte y mejor. No es un logro habitual en la ficción seriada, desde luego.

  • Sus secundarios: es común escuchar decir a los seguidores de esta obra que prácticamente todos y cada uno de sus personajes secundarios merecen un spin-off, una serie propia. Y es así. Su función va mucho más allá que la de ser un mero soporte para la protagonista. Son personajes que tienen mucha profundidad y están muy bien desarrollados. Eli Gold, Diane Lockhart, Marissa Gold o Elsbeth Tascioni son de algunos de mis favoritos.

  • Sus secundarios/estrellas invitadas: hablando de lo cual, se me va inevitablemente la cabeza a Louis Canning, el personaje de Michael J. Fox, uno de los más sublimes de la serie. Claro que no puedo dejar de mencionar tampoco a Nancy Crozier, la abogada a la que interpreta Mamie Gummer (la hija de la diosa Streep), brillantísima y divertidísima también. Desde luego, si yo fuese famosa mataría por salir en The Good Wife.

  • Su tono: siempre elegante y a menudo satírico. Rebosa inteligencia, no se puede decir más.

  • Una retirada a tiempo: la CBS anunció que su despedida definitiva se produciría en el mes de mayo con esta séptima temporada. La serie necesita su final precisamente ahora y los guionistas saben dárselo en su justo momento. Eso les ha permitido ser más autoconscientes en los últimos episodios. Y ha sido una gozada.

 

Pues sí, la Florrick nos deja en breve. Claro que, los que amamos la serie, la veneraremos para siempre, y ese será el mismo lapso de tiempo durante el cual los seriéfilo-plastas os seguiremos dando la brasa para que le deis una oportunidad. Si lo hacéis, os enamorareis forever and ever. Palabra de una Florricker.

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