The Walking Dead: y entonces llegó Él

¡Entrada con spoilers! Si has visto el último episodio de la sexta temporada, sigue leyendo, si no, ¿a qué esperas?

TWD2Lo reconozco: me cuesta mucho ser totalmente objetiva con The Walking Dead. Es una de mis series favoritas. Y sí, no es la mejor, pero es muy buena y es la que más disfruto de todas cuantas sigo. Para mí, el mes de octubre y los lunes están desde hace seis años ligados a Rick, a los zombies, a los bosques, al sudor y a la sangre. The Walking Dead es mi regalo de otoño desde hace seis otoños. He seguido la serie desde el principio, esperando semana a semana cada nueva entrega, huyendo de los spoilers de los comics en las redes sociales y saltando cuan ninja a coger el mando para cambiar y evitar ver sus avances en televisión.

Mi relación con The Walking Dead es ya una relación larga y estable. He pasado por alto sus errores, aCaptura de pantalla 2016-04-05 a las 17.27.50 veces conscientemente y muchas otras inconscientemente. Pero es que The Walking Dead me ha regalado tensión y reflexión a partes iguales, me ha hecho segregar adrenalina pura y ha conseguido que me ponga sesuda, sesudísima. Me encanta preguntarme qué tipo de superviviente sería, de quién me rodearía, cuáles serían mis estrategias y, sobre todo, cuáles serían mi ética y mi moral. Me encanta imaginarme a mí misma como una Carol, una Michonne o una Maggie, aunque probablemente mi trayectoria sería, infelizmente, menos heroica. Yo soy de las que detesta las comparaciones entre la serie y el comic cuando éstas se reducen a quejas por sus diferencias y soy de las que se exaspera cuando la gente dice aburrirse con episodios en los que, en apariencia, no pasa nada, aun cuando el gran logro de la serie consiste en conseguir que siempre estén pasando cosas fuera y dentro de los personajes.
No obstante, una cosa sí voy a admitir: en esta última temporada, me he relajado mucho con respecto a los personajes importantes, esos personajes cuya supervivencia no estaba nunca garantizada —lo cual constituía uno de los mayores sufrimientos y placeres de la serie— pero por la que en los últimos capítulos no he llegado (casi) a temer. Dudamos de la muerte de Glenn y, en general, dudamos de que pudiese llegar a desaparecer cualquier personaje importante. Aparecían secundarios, nos hacían sentir cierta simpatía por ellos y, después, se los cargaban. Pero los importantes resistían, siempre resistían.

Hasta ayer.

Captura de pantalla 2016-04-05 a las 17.28.44Llevábamos toda la temporada esperando la llegada del nuevo villano, un villano que nos prometían que superaría al mismísimo Gobernador. Y es que esta segunda midseason no fue otra cosa más que una gran introducción del anunciado malvado. La presencia de Negan fue constante (aun en su ausencia) en los últimos ocho episodios, que nos fueron preparando para el terror. Su nombre fue un eco persistente. Y fue él el que ayer cogió a los personajes principales de la serie y los colocó en fila prometiéndonos una muerte que llorar. No más secundarios. Los protagonistas estaban atónitos porque, al igual que nosotros, se habían confiado y habían llegado a creer que nada podía pasarles. No a ellos. Su exceso de soberbia también fue el nuestro. Pero llegó Negan con su crueldad extrema y la serie se propuso volver a jugar con nuestras expectativas, terminando con un gran cliffhanger que nos quitará el sueño a golpe de hipótesis sin respuesta hasta su vuelta. Claro que, como buenos fans de The Walking Dead, ya estamos acostumbrados. Al fin y al cabo, solo es otro otoño al que esperar.

 

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