Girls: crecimiento personal y tetas

Reflejar la realidad no ha sido el objetivo de la mayoría de las comedias más exitosas de los últimos años: Friends, How I Met Your Mother o The Big Bang Theory atestiguan esto, pues lo que muestran, por mucho que nos divierta, está muy alejado del modo en el que funciona de verdad el mundo.

No obstante, han ido surgiendo series que, aún sustentándose en los mecanismos del humor (y mezclando éstos con el drama), nos muestran la realidad o, al menos, una realidad. Éste es el caso de obras como Louie, la soberbia comedia/dramedia de Louis C.K, y de Girls, cuya escritora y protagonista, Lena Dunham, ya no necesita presentación a estas alturas.

Captura de pantalla 2016-03-29 a las 18.12.54Girls es una de las mejores series de los últimos años y su quinta temporada muestra un talento superlativo: todos y cada uno de sus episodios son absolutamente sublimes. Pero ¿cuál es la realidad que refleja Lena Dunham? Pues la suya y la de toda una generación (en la que me incluyo) que tiene personalidad propia, una generación de mimados y egocéntricos con grandes pretensiones sobre el futuro y una alta formación académica; una generación que ha crecido con un importante nivel de bienestar y protección y que ha escuchado sin cesar eso de “eres especial, podrás llegar a donde tú quieras”; la misma que, al crecer, se ha dado de bruces con la realidad de la vida —y de la crisis económica— y que, incapaz de perseguir sus sueños y explotar su creatividad, ha caído en el desencanto de no saber nunca más quién es.

Por eso, las protagonistas de Girls son tan odiosas y adorables como tú y como yo, por eso, si perteneces a esa generación única te sentirás tan fácil y molestamente identificad@.

Pero es que ahora que Hannah y sus amigas han crecido, nosotros lo hemos hecho también: su recorrido ha sido muy similar al nuestro, hemos compartido su búsqueda y seguimos haciéndolo. Años después de haber dejado la universidad atrás seguimos desencantados, dándonos de bruces, buscando la estabilidad que nos habían prometido, intentando conocernos y negándonos a aceptar que no somos el centro del universo y que no vamos a comernos el mundo. Y todas esas dudas, todos esos baños de realidad nos están haciendo madurar, como a Hannah, como a Lena.

A partir de aquí spoilers de la quinta temporada.

Hannah ha descubierto, sin reconocérselo a sí misma, que no es tan abierta y moderna como se creía, y al conocer la verdadera sexualidad de su padre ha tenido que enfrentarse a sus propios miedos y prejuicios (y esconderlos). Cuando su novio, Fran, alude al machismo de la pornografía para justificar la posesión de fotografías de ex novias desnudas en su teléfono (que utiliza para masturbarse), Hannah lo tacha de feminista radical. Porque Fran moldea y ajusta sus principios y argumentos a su antojo por y para su beneficio, y lo mismo hace Hannah, que al final no se resiste a borrar las fotografías mientras insulta a sus protagonistas.

Mientras tanto, Marnie, eterna reina del control y del chantaje emocional, se atreve a dar lecciones sobre relaciones personales sin darse cuenta de que su matrimonio hace aguas, hasta que un encuentro con su pasado la lleva a reconocer que no tiene ni idea de quién es ni de quién quiere ser. Shoshanna ve romperse su sueño de convertirse en adulta lejos de su zona de confort y descubre que no es la persona que querría ser: una mujer capaz de ser feliz en un universo que nada tiene que ver con el suyo. Por su parte, Jessa termina aceptando que su relación con Hannah no es la que era (o que ella no quiere que siga siendo así) y se quita la culpa que le producen sus sentimientos por Adam, con el que protagoniza una de las mejores escenas de lo que va de temporada: la torpísima primera relación sexual entre ellos. Como la vida misma.

Girls ha crecido y ha madurado pero no ha cambiado su esencia ni su tono y sigue siendo la serieCaptura de pantalla 2016-03-29 a las 18.13.44 “amor/odio” por antonomasia, la serie de nuestra generación, la serie de Hannah, la serie de Lena. Y la de sus pechos. Porque el cuerpo desnudo de la Dunham es una constante reivindicación en su show, la reivindicación de una mujer que protesta por la cosificación que padece nuestro género. La autora de Girls convierte su pecho (y últimamente también su pubis) en un baluarte feminista con el que nos grita que ella usa su cuerpo cómo y cuándo le viene en gana y que su desnudo es perfecto tal y como es y no tiene que parecerse al de nadie. Su personaje, Hannah, lo deja muy claro en el tercer episodio de la quinta temporada: “Me he esforzado muchísimo para superar los retos que supone no tener un cuerpo tradicional y para aceptarme tal y como soy. No pienso permitir que me arrinconen unas chicas que ni siquiera tienen cúmulos interesantes de grasa”.

Amén, querida.

 

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