No solo de series estadounidenses vive el/la seriéfil@ (parte I)

El furor por las series se traduce muchas veces en un seguimiento mayoritario o casi total de shows de producción estadounidense, cuya repercusión y alcance es, por lo general, absolutamente global. No obstante, aunque es cierto que estamos hablando de un país donde tradicionalmente se han hecho muchas grandes ficciones televisivas ­(recordemos que algunas de ellas como Hill Street Blues, Twin Peaks o The Sopranos han asentado las bases de la actual excelencia de estos productos hasta hace poco menospreciados), encontramos en nuestro continente muchos ejemplos de obras creadas para la pequeña pantalla que no tienen nada que envidiar a las llevadas a cabo en los EE.UU. y que, en algunos casos, han sido incluso adaptadas al otro lado del Atlántico. Hablemos de algunos ejemplos recientes:

  • Sherlock: es una de las primeras series que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de ficciónCaptura de pantalla 2016-03-15 a las 17.59.34 televisiva europea. La adaptación de la BBC es brillante por su modo de ubicar a dos de los personajes más conocidos de la cultura popular en el contexto actual, respetando al máximo su esencia pero jugando sin miedos y sin complejos con todo lo que el presente puede ofrecer (es especialmente placentero ver el uso de las nuevas tecnologías). La serie solamente ofrece tres episodios por temporada, lo cual ha resultado ser un punto a su favor, pues su extrema dosificación (a veces entre temporada y temporada pasan años) no solo no hace mella en la pasión de sus seguidores sino que la incrementa con creces. La espera es dura y dulce a su vez porque cuando Sherlock vuelve el disfrute es inmenso. Su ironía (y autoironía), su inteligencia y sus actores protagonistas —ya convertidos en superestrellas— nos tienen a sus pies.

  • Forbrydelsen: la serie danesa no presenta un argumento precisamente original —el seguimiento de un caso y persecución de un asesino—, no obstante, la fuerza de su personaje protagonista —una mujer obsesionada con su trabajo con la que incluso cuesta empatizar—, la frialdad y oscuridad con la que se presentan sus historias y personajes y la complejidad de unas tramas que no temen desafiar de modo constante al espectador, la han convertido en un fenómeno difícil de imitar —en EE.UU. lo intentaron con The Killing sin mucho éxito—. Totalmente recomendable.

  • Bron/Broen: de producción sueco-danesa, esta serie está muy en consonancia con Forbrydelsen enCaptura de pantalla 2016-03-15 a las 18.01.50 cuanto a su tono, su oscuridad y su frialdad. Ambas series y, especialmente ésta, apuestan por dinamitar la visión idealizada que tenemos de los países escandinavos, los mismos que nos hacen suspirar de admiración con su civismo y humanidad. Pero es que resulta que, a veces, su perfección está solo en nuestro ojos. Cuando un cadáver aparece justo en medio del puente de Oresund —que une Copenhague (Dinamarca) con Malmö (Suecia)— y la policía de ambos países se ve obligada a colaborar, las diferencias se hacen patentes, al mismo tiempo que la investigación saca a la luz miserias como la violencia policial, problemas de inmigración y xenofobia o explotación infantil. ¿En los países nórdicos, eso?. Sí, en los países nórdicos. Tanto gustó esta serie que dio lugar a una versión estadounidense, The Bridge, una muy buena adaptación que estuvo muy acertada extrapolando sus tramas a los conflictos que se suceden en la frontera entre los EE.UU. y México.

  • The Fall: fue traducida en España como La Caza y es de producción norirlandesa. Se centra también en el seguimiento de un conjunto de asesinatos cometidos por un psicópata misógino. ¿Qué hace especial a esta serie? Su enfoque feminista: las mujeres, incluso las asesinadas, nunca aparecen victimizadas y su protagonista femenina lucha contra la idea generalizada de que hay un peligro intrínseco en el hecho de ser mujer: el problema no es que tú vivas sola y vuelvas sin compañía por la noche, el problema es que él es un asesino machista, nos dice.

  • Black Mirror: esta serie británica es de Charlie Brooker, un genio que no solo nos acerca inquietantes historias sobre “futuros cercanos distópicos” que encuentran su base en nuestra relación con las nuevas tecnologías, sino que lo hace con un gran dominio de la metáfora y una asombrosa capacidad para sintetizar conceptos (incluso los más abstractos) con una gran valentía y sin paños calientes. Cada uno de sus episodios autoconclusivos (son tres por temporada), exige una revisión y una conversación que empieza por un “¿tú qué crees que ha querido decirnos?”.

  • Borgen: de producción danesa, es una de las series más interesantes sobre política que se han hechoCaptura de pantalla 2016-03-15 a las 18.00.10 nunca. Su protagonista es una mujer política que intenta mantener su integridad y sus principios en un gobierno formado por una compleja y diversa coalición. El show demuestra una gran capacidad de autocrítica y no ofrece una visión dulcificada de la democracia, sino que, basándose en los desafíos que ésta plantea, la reivindica como un sistema político imperfecto —y el menos malo de cuantos hay— que cuesta defender.

 

Hasta aquí algunas interesantísimas y muy recomendables propuestas. ¿Las habéis visto?. ¿Os animáis con alguna?. La semana que viene, más.

 

 

 

 

 

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