Personajes que decidieron redefinir “lo femenino”

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, un día en el que, tradicionalmente, las mujeres venimos soportando la frivolidad de felicitaciones acompañadas de fotografías con flores y fondos rosas y la condescendencia de aquellos que nos reconocen nuestro día porque “somos madres, hermanas, hijas y esposas”. Hoy es ese día en el que muchos nos felicitan ensalzando lo supuestamente femenino, que se traduce, en realidad, en los mismos estereotipos sexistas de siempre que conducen al machismo, los mismos que son reproducidos constantemente por los medios de comunicación, que hoy nos recuerdan que es el Día Internacional de la Mujer y mañana hacen rankings sobre las protagonistas más sexys de las series de televisión.

Pues hoy vamos a hablar nosotras de las mujeres en las series, pero como no queremos felicitaciones sino respeto e igualdad, vamos a centrarnos en aquellos ejemplos que están redefiniendo “lo femenino” y que nos proporcionan protagonistas con las que sí nos identificamos o nos queremos identificar.
No es difícil darse cuenta de que el canon o corpus que se viene haciendo en los últimos años sobre las supuestas mejores series de la historia está poblado de shows protagonizados por hombres: Los Soprano, The Wire o Breaking Bad, serían tres de los ejemplos más habituales. La prevalencia de lo masculino en estas ficciones no les resta, desde luego, calidad como obras, pero se agradece, no obstante, la creación de protagonistas femeninas que vayan más allá de un plano secundario y, a veces, estereotipado.

Hablemos, por ejemplo, de Breaking Bad, cuyo universo hipermasculinizado condujo a que un interesante personaje femenino como Skyler despertase un enorme e incomprensible odio en muchos espectadores. Estamos hablando de una mujer que llegó a vivir episodios de maltrato psicológico por parte de su marido, una mujer que recibía desprecio por parte de la audiencia cuanto más se esforzaba por hacer lo correcto, una mujer que era tildada de “zorra” a pesar de estar, ética y moralmente, muy por encima del protagonista. La situación fue tan extrema que la propia Anna Gunn —actriz que interpretaba al personaje en cuestión— se vio obligada a escribir una estupenda carta al respecto.

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Pero hablemos de ejemplos más agradables, aquellos que luchan contra el encorsetamiento de los clichés y nos permiten a las mujeres, las de verdad, reconocernos en lo que somos y en lo que queremos ser. Pensemos, por ejemplo, en la Hannah de Lena Dunham (Girls), que nos escupe las verdades incómodas de nuestra condición en la sociedad occidental actual y nos dice que no somos como Carrie Bradshaw sino como ella; o en Amy Schumer, que en Inside Amy Schumer nos demuestra que podemos huir de la esclavitud del machismo, el recato, la búsqueda de la perfección y la sensualidadad con mucho humor y mucha mala baba; o Sharon Horgan, que en Catastrophe (que escribe junto con su marido en la ficción) se burla de todos los lugares comunes que habitan las mujeres en las comedias románticas.

¿Y qué hay de las protagonistas clones de Orphan Black? Tatiana Malsany interpreta varios roles y ninguno estereotipado. ¿Y Jessica Jones? Nos cuenta que ser fuerte y borde no es cosa de hombres —y que ella no necesita a ninguno para ganar)—. Por su lado, Alicia Florrick nos enseñó cómo rompió sus cadenas y se convirtió en un ejemplo feminista sin pretenderlo, mientras Diane Lockhart se cargó los absurdos prejuicios que tenemos sobre las mujeres de más de cincuenta años. Claire Underwood (House of Cards), Cersei Lannister (Juego de Tronos), y Zulema (Vis a Vis) nos mostraron que son ambiciosas y crueles porque quieren y porque pueden serlo (y no porque sean unas amargadas o envidiosas como las villanas de Disney), y las mujeres de Orange is the New Black lucen sus imperfecciones morales y físicas sin complejos para demostrarnos lo que es, en verdad, la diversidad.

Los personajes femeninos de Transparent decidieron deshacer el género y Carrie Mathison (Homeland), Barbara Hanlon (American Crime), Sharon (Catastrophe) y Bonnie (Mom) nos muestran una imagen muy diferente y muy poco idealizada de la maternidad.

No nos olvidemos tampoco de las batallas diarias que emprendían las mujeres de Mad Men, que seCaptura de pantalla 2016-03-08 a las 16.26.38 enfrentaban al machismo cada una según sus propias (e inteligentes) estrategias; o de Stella Gibson (The Fall), que se encuentra sumida en una constante lucha contra el patriarcado de la sociedad y las instituciones para las que trabaja; o de los personajes femeninos de The Walking Dead, que habitan una sociedad postapocalíptica donde no hay género que valga y nadie les dice —y mucho menos ellas mismas— que no pueden ser tan fuertes y tan buenas supervivientes como sus compañeros masculinos. Son mujeres guerreras, como las de Juego de Tronos, capaces de dirigir un ejército o de ser letales en el cuerpo a cuerpo; mujeres líderes como la Amelia Folch de El Ministerio del Tiempo, que logra incluso el respeto y la admiración de un hombre-macho del siglo XVI.

Las ficciones de televisión cada vez hablan más de mujeres, pero no de un único tipo de mujer que se rige por lo normativo y lo heteronormativo y que se ciñe a las particularidades de lo femenino como colectivo indistinguible, sino como una mujer que reclama su individualidad.
Y es que, como dijo Jorge Carrión: “La tercera edad de oro de la televisión será femenina o dejará de ser dorada”. Y “lo femenino”, lo decidimos nosotras.

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