Rectify: el regreso de Daniel Holden

r2El verano pasado, por fortuna y por casualidad, me topé con una serie excelente pero poco conocida en España. La serie en cuestión es Rectify, comparte productores con Breaking Bad y es de Sundance Tv.

Aunque fue su premisa la que llamó mi atención, resultaron ser otros los elementos que me hicieron adorarla. La ficción cuenta la historia de Daniel Holden, un condenado a la pena capital que es absuelto tras pasar veinte años en el corredor de la muerte. Aunque este es un punto de partida muy atractivo, hay que admitir que puede generar ciertas sospechas relacionadas con el uso de recursos habituales en este tipo de dramas: maniqueísmos, pornografía emocional e intención panfletaria con moraleja requetesubrayada y adornada con luces de neón.
Pero, afortunadamente, no es el caso. No lo es en absoluto.

El relato parte de la liberación de Daniel Holden — acusado por la violación y asesinato de su novia del instituto — y de lo que esto supone para su familia, su comunidad y, sobre todo, para él mismo. La culpa y la duda son exploradas desde diferentes perspectivas entre estas personas cuyas vidas se han roto para siempre, sin posibilidad alguna de reconstrucción. Daniel es un muerto que ha vuelto a la vida dos décadas después y que intenta reincorporarse a un mundo ajeno con la ingenuidad de un niño y la oscuridad provocada por su marcado carácter ambiguo. Es un desconocido para su familia, que en sus años de lucha por sacarlo de la cárcel lo ha convertido en un ideal y se ha olvidado de conocer a la persona que hay detrás, lo que provoca que madre y, sobre todo, hermana, lo juzguen siguiendo los parámetros de sus propias experiencias.

La culpa que el protagonista y su familia arrastran es constantemente subrayada por una pequeña comunidad que convive con el fantasma de la joven asesinada y que ve en Daniel al monstruo que turbó la tranquilidad de sus rutinas.

Pero lo más importante es que Rectify no elige como cuestión principal descubrir la verdad sobre unr1 asesinato que conmocionó a todos y cambió la vida de los Holden para siempre. Rectify elige explorar a unos personajes atropellados por las dudas y atormentados por la culpabilidad. Porque Daniel desconoce su grado de responsabilidad en la muerte de su novia y esa es una losa que los condena a todos a vivir en el pasado, impidiendo cualquier posibilidad de avance.

Otro aspecto que marca la diferencia en Rectify es que se regodea en la lentitud, deja reposar cada secuencia y ofrece un relato contemplativo y, en general, anticlimático, consiguiendo, no obstante, mantener un alto grado de intriga. Su ritmo invita a paladear cada trama, cada diálogo y cada mirada hasta extraer todo su delicioso jugo. Esto nos permite maravillarnos y emocionarnos con Daniel cada vez que la luz del sol o una brizna de hierba despiertan sus adormiladas y cruelmente inhibidas sensaciones.

r3Por cierto, que en una serie que pone todo el énfasis en sus personajes, no es de extrañar que sus actores brillen con fuerza descomunal. No hay uno solo de los miembros de su casting que flaquee una milésima de segundo. Y luego está Aden Young, capaz de conmovernos de un modo que deja al descubierto y sin protección todas nuestras emociones.

Creernos a los personajes de Rectify es sorprendentemente sencillo porque la serie rebosa humanidad, porque la humanidad es su base y porque hacernos pensar — por nosotros mismos — sobre qué significa ser humanos es su objetivo. Si buscáis una serie que os haga SENTIR no dudéis que esa es Rectify.

 

 

 

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