De placeres culpables (o no tan culpables)

1Llevo unos días con muchas ganas de escribir una entrada – revelación sobre mi gusto por Revenge, sobre todo ahora que nos hemos enterado (en mi caso, con pesar) de que su final es inminente. Lo confieso tranquila y sin vergüenza porque defiendo, con total convicción, que series como ésta tienen que existir. De verdad que sí. Ahí van algunos de los motivos en los que baso esta entusiasta aserción:

  • Revenge no esconde lo que es, no lo disfraza y, sobre todo, no da muestras de arrepentirse de ello a lo largo de sus cuatro temporadas. Es un culebrón manifiesto y asume su papel de placer culpable con total orgullo.

  • Eso sí, Revenge es un culebrón moderno que hace gala de su personalidad de soap opera a través de unas tramas intencionadamente locas y enrevesadas. No te equivoques pensando que una de sus historias no da más de sí porque esta serie ha convertido la hipertrofia del relato en una virtud. Porque sé que estoy viendo un culebrón y eso es lo que me espero de él. Porque cuanto más desquiciante es todo mayor es mi disfrute.

  • Los motores de sus tramas son los temas recurrentes de las soap operas: traiciones, identidades falsas, paternidades ocultas, enfermedades inesperadas e inoportunas (amnesia incluida), accidentes (provocados), tensiones sexuales no resueltas, amores frustrados…y, por supuesto, la venganza. Nada que no me espere y todo lo que deseo que me ofrezca.

  • La mala malísima Victoria Grayson es, además de una diva magnífica, una razón de peso para ver la2 serie. Su maldad ilimitada nos regala grandes frases y unas sonrisas cuya mezquindad es imposible de igualar por cualquier otro villano televisivo. Cuanto más mala, más querida. Lo siento, Emily/Amanda, Victoria te eclipsa. Es así y me encanta.

  • Las mansiones, las joyas, las galas, los bailes…Revenge es un culebrón de lujo y eso es un plus. Al fin y al cabo, no es lo mismo urdir un plan de venganza en un sitio cualquiera contra una familia sin nombre que en una escuela de hipocresía como es la alta sociedad de los Hamptons y contra una familia tan poderosa y expuesta como son los Grayson. Dónde va a parar.

  • Por supuesto, Nolan Ross. No es un secundario, es EL SECUNDARIO. Su lealtad, su inteligencia y su dinero, siempre al servicio de la protagonista, se aúnan para crear inventos tecnológicos imposibles3 que garantizan el triunfo de la venganza de su amiga. Los artilugios de turno de Nolan dan alas a tramas locas y, por tanto, muy agradecidas. Y sus trajes son lo más.

Revenge es, en definitiva, una serie que no oculta en ningún momento su vocación de entretenimiento basado en los elementos que han triunfado en las soap operas durante tantos años. Es consciente de su condición como serial luxury y así, honestamente, se vende a sus espectadores. Dado que su pretensión es esa y su objetivo es alcanzado con creces, podemos decir de Revenge que es un buen producto. Porque, a veces, entre The Wire, True Detective y Mad Men, también queremos encontrar sitio para el esparcimiento puro y duro. Eso sí, bien hecho, por favor. Shows como Revenge cumplen con esta misión y tienen que existir. Porque de placeres culpables también se vive.

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2 comments

  1. hatassu · mayo 17, 2015

    Grande este artículo sobre Revenge. Estoy absolutamente de acuerdo. Yo también digo abiertamente que sigo la serie y que me encanta.
    Y conozco bastante gente que se ha quedado atrapada con ella.
    Claro que estas series tienen que existir.

    Le gusta a 1 persona

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