De películas que se convierten en series: Fargo

Cuando saltó la noticia de que se iba a hacer Fargo -la serie-, basada en la película del mismo nombre de los célebres Coen, los más acérrimos fans de estos característicos directores pusieron el grito en el cielo y se prepararon para esperarse lo peor. Felizmente, esto supuso que mucha gente tuviese que tragarse sus palabras ante la que resultó ser una de las (mini) series estrella del 2014.
La palabra “adaptación” suele provocar el rechazo inmediato de muchos lectores/espectadores que temen que su adorada obra resulte mutilada en un proceso que, sin duda, no es fácil. Sin embargo, los guionistas de Fargo supieron aprovechar las especificidades del medio televisivo para desarrollar una ficción seriada de gran calidad que logró ser diferente a la película en la que se basa, conservando, no obstante, muchos elementos que la mantienen profundamente ligada al aclamado filme.

– A partir de aquí hay algunos datos que, tal vez, no quieras conocer si no has visto la serie –

FargoNo es necesario mencionar que el vínculo fundamental entre ambas creaciones lo establecen el tono irónico y el humor negro, recursos que imprimen el sello inconfundible de los Coen. Éstos se manifiestan desde el inicio a través de ese “basado en hechos reales” que logra una predisposición en el espectador que favorece que la recepción de los acontecimientos que se le muestran sea experimentada de una forma absolutamente deliciosa. Y es que lo que subraya en realidad ese ficticio “basado en hechos reales”, no es otra cosa que el poder que tiene el relato, en este caso, un relato que hace que percibamos a los deplorables protagonistas de una historia terrible de manera muy atractiva ¿Cómo puedo, si no, desear que Lester no sea capturado por la policía? ¿Cómo puedo, si no, esperar con ansia el próximo golpe de Lorne Malvo?

El enorme reto que supone adaptar a la televisión una película como Fargo es superado con sobresaliente desde el momento en que consigue que los espectadores que no han visto la versión cinematográfica capten, a la perfección, su esencia y que aquellos que sí la han visto se sientan cómplices del proceso de adaptación gracias a los múltiples guiños que establece la intertextualidad entre la ficción televisiva y su referente en la gran pantalla.

Debemos destacar, sin embargo, que hay algo que logra la serie que, no obstante, no podría conseguir jamás la película -y no por un defecto de calidad en esta última- sino por las propias -y beneficiosas, en este caso- condiciones que establece la serialidad, que favorece algo que es, sin duda, muy importante para el espectador: el desarrollo de los personajes. Un filme jamás logrará que establezcamos vínculos tan fuertes con los protagonistas como una serie. Simplemente no tiene tiempo y recursos para hacerlo. Por eso, las series nos gustan tanto y, por eso, la versión televisiva de Fargo es tan buena, porque los guionistas han sabido explotar a los personajes de un modo que sería imposible en el cine, porque Lester, Lorne, Molly y Gus se han convertido ya en viejos conocidos para mí. Y eso, como espectadora, me gusta (y mucho).

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2 comments

  1. hatassu · mayo 17, 2015

    Tendré que empezar a verla.A mí me encantó la película y hace tiempo que quiero ver la serie.
    Es cierto lo que dices en relación a animarse a ver una adaptación cuando una película ha sido tan buena. Tienes miedo a que te defraude, pero hay que dar oportunidades. Así que veremos qué pasa.

    Le gusta a 1 persona

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